jueves, 7 de noviembre de 2013

Día 7: Tu mayor Pifia en una partida de Rol

Seguramente no sea la pifia más bestial que haya tenido, pero sí que es la que recuerdo por formar parte de una de las fichas más breves de todas las partidas que he jugado, si no la que más. Fue en mi primera partida de Exo, de Ediciones Sombra, para más señas.

Habíamos sido enviados a un planeta helado para investigar alguna clase de instalaciones o algo similar. El planeta era bastante inhóspito y muy hostil a la vida, por lo que había que llevar trajes térmicos sellados con casco y todo para evitar la congelación. La cuestión es que tras unas cuantas tiradas y unas horas de búsqueda por el paraje helado encontramos la entrada a las instalaciones, era una escotilla metálica que por la pinta y una serie de tiradas indicaba que el frío había penetrado en las instalaciones y el microclima que había en su interior había sido violado.

Tras unos cuantos intentos conseguimos abrir la escotilla, que daba a una bajada como de metro y medio por metro y medio de ancho con una escalera metálica anclada a la pared. Como habíamos supuesto, el microclima había sido violado y las paredes tenían una fina capa de hielo, al igual que la escalera. Tocaba introducirse en la boca del lobo sin saber qué peligros nos guardarían abajo o qué extraño ser habría violado el microclima de las instalaciones, siempre pensamos en lo peor en ese tipo de situaciones en vez de imaginar un simple fallo de los sistemas que hizo que el frío se colara. Con esas ideas de extraños seres pululando por los oscuros pasillos de aquellas instalaciones tocaba decidir quién bajaría primero, como nadie tomaba la iniciativa yo me ofrecí voluntario a bajar el primero, no podía ser tan grave, craso error.

Bajo los primeros escalones sin ningún problema hasta estar firmemente agarrado y llega la hora de bajar el resto de escalera, hay que hacer una tirada porque los escalones están cubiertos por una capa de hielo. Podríais pensar que intenté algún tipo de maniobra al estilo de las películas de dejarme deslizar por los laterales hasta abajo, pero no, simplemente intenté bajar sin matarme. Tiro los dados confiado en que no podía ser difícil semejante tarea, estamos hablando de unos escalones por favor. Pues no, no podría ser peor, es uno de esos momentos en los que ocurren ese tipo de cosas que piensas que nunca te van a ocurrir a ti, que nadie puede matarse bajando unas simples escaleras, que con agarrarse bien ya está solucionado, pero para nada, saqué una pifia como una catedral. El pobre máster, que jamás habría imaginado peor escenario en semejante situación dijo "Bueno, no pasa nada, recordad que los trajes tenían jetpack que ayuda a estabilizarse y evitar este tipo de cosas" inocente criatura, tuve tan mala suerte que al activarlo, supuestamente por los nervios de mi personaje al notarse caer hacia su muerte, palmea los mandos torpemente debido a una segunda pifia y se desequilibra aún más dirigiéndose a una muerte casi segura en el fondo de la escalera a unos 12 metros más abajo.

"¡Manolo! No te preocupes por la cuerda
¡Que esto está tirado!
No sé por qué, pero el máster dijo que mejor tiraría el daño por localizaciones corporales porque sino estaría muerto fijo, la cuestión es que fue tirando zona por zona y su cara cada vez iba a peor, hasta que al final preguntó al resto qué hacían, que veían mi figura difusa en el fondo y no estaban seguros de si me movía o estaría vivo. Bajaron algunos, observaron que estaba boca arriba y la descripción del máster fue más o menos que tenía un brazo girado en sentido contrario a como debería, una pierna con el pie a la altura de la cabeza, la cadera se juntaba con mi esternón y la pantalla de cristal que debía mostrar mi cara era un manchón rojo, y que el conjunto del traje parecía como cuando se te desparrama una tarta blandurria, así como esponjoso y pasteloso, en resumidas cuentas mi consistencia corporal se reducía a la de la masa de un bizcocho antes de meterse en el horno.

Mi siguiente ficha fue un mercader o comerciante, fuí muy feliz, aunque las sesiones no se dilataron mucho más.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Día 6: Tu mejor Crítico en una partida de Rol

Decidir uno solo de entre tantos se hace harto complicado, entran en juego muchos recuerdos llenos de emoción alrededor de una mesa, pero me viene uno a la mente más a menudo que el resto, que es el que relataré a continuación.
D20 con luz cuando sale el 20
lo quiero para Reyes
Era una tarde rolera de domingo como tantas otras, si mi memoria no me falla. El juego en cuestión era el Señor de los Anillos de ICE, el MERP de toda la vida. Jugábamos el grupo de siempre con el mejor máster que he conocido y al que dediqué ésta entrada del Desafío. No recuerdo dónde se desarrollaba la acción, lo que sí recuerdo es la situación general del grupo, estábamos sobrepasados y con todo en contra, enfrentándonos a ese tipo de enemigo de aventura que llegas a odiar profundamente, tan profundamente, y teniendo en cuenta la juventud que poseíamos entonces, que llegabas casi a odiar al propio máster por ser tan bastardo del infierno.

Así se ilumina, así, ¿Guapo eh?
En mi mente nebulosa por la furia cruzó la idea visceral de lanzarme al ataque con todo, aún sabiendo que era una locura completa ya que el enemigo en cuestión poseía una especie de barrera mágica que te rebotaba un crítico de los de Rolemaster de aplatamiento si mal no recuerdo, pero estaba realmente tan enfadado que me dió todo absolutamente igual, la ficha no significaba nada, no conseguir golpearle con las tan escasas probabilidades de éxito no significaba nada, es uno de esos momentos en los que cómo jugador te dices a ti mismo "A la mierda...". Entonces ocurrió, declaré el ataque con mi, ya lo recuerdo, mangual y el máster me dijo esas manidas palabras de "¿Estás seguro? ya sabes que tiene una barrera mágica..." a lo que recuerdo haberle interrumpido con algo así como "¡Me da igual! a la mierda todo, a ver si lo reviento de un mazazo al maldito".

No se ya si mi mente nebulosa recuerda una sonrisa de suficiencia en el máster o es cosa de mi imaginación desvirtuada, la cuestión es que toda la mesa quedó en silencio tras llevar unos cuantos minutos de combate exaltados y pegando voces discutiendo las tácticas. Entonces los dados rodaron, ese característico e inolvidable sonido que todo rolero conoce "plic, plic", ese momento de expectación anterior a ver el resultado, ese aguantar el aliento antes de ver cómo el giro de esos poliedros que tantos momentos épicos y momentos infernales habían protagonizado, paraban de rodar sobre la mesa de madera pulida...y entonces la locura, los gritos desgañitados, el saltar de las sillas, los gestos semihistéricos como cuando España mete un gol en la final, los dados marcaban el número mágico, el número que podría cambiar la balanza, éste número:
Ese momento mágico en el que un jugador saca el 100 TSM
O ese momento fatídico en el que el máster lo saca...
Ese número, con la edición del Manual de Combate de Rolemaster que manejábamos nostros y la de MERP significaba un 100 TSM, que traducido es un Tirada Sin Modificar, es decir, automáticamente el máximo de la tabla, daba igual a quién estuvieras atacando. Tras el momento de locura, sobrevino cierta calma, el máster leyó el resultado en la tabla de Mangual que reza tal que así "21EK, 21 puntos de vida y crítico E, la K es de Aplastamiento", a lo que yo, tragando saliva y con cierto temblor de excitación cojo los dados con nerviosismo y me dice "Tira el crítico", creo recordar haber mirado a mis camaradas roleros, pero no sé si es cosa de mi imaginación o no, la cosa es que los dados vuelven a rodar, esos momentos previos se repiten, y por asombroso que parezca, nuevamente saltos de las sillas, gritos, locura, histeria generalizada, ¡Otro gol de España!, maldita sea, no puede ser ¿Cuáles eran las probabilidades de sacar dos cienes seguidos?

Y entonces el máster leyó el maravilloso y fatídico resultado para nuestro odiado enemigo, y aquí es donde entra a la palestra el morbo de este juego, lo que puede cambiar un combate de un asalto a otro de forma cruda y sin compasión, su tremendo nivel de mortandad y gore gratuitos: "Golpe en la cara. Si lleva visor, éste se introduce en la cara causando la muerte en 10 asaltos. Sin un visor muere en el acto. Aún te queda la mitad del asalto. Mas 30 puntos de vida, mas 20 a tu siguiente ataque" y lo mejor es que llevaba visor...el máster se quedó un momento en silencio y describió los gorgoteos del enemigo mientras moría, todos estabamos felices de haber matado a tan odiado enemigo, rebozándonos en nuestro éxito, y entonces el máster dijo algo así como "Bueno, ahora tiraré el crítico E de aplastamiento que te causa la barrera mágica que te dije que tenía" otra vez esa sonrisa de suficiencia, ¿O es mi mente que me engaña? Bueno, la cosa es que no recuerdo exactamente el texto del crítico pero el resultado fue que me rompí todos los huesos del cuerpo y quedé hecho una piltrafa tirado como un guiñapo a ni se sabe cuantos metros del tipo, con el mangual volando a tomar por saco y si no recuerdo mal el mangual se volvió exterminador de ese tipo de criatura, y como en el Señor se llevaba los puntos el que matara al "bicho" más otros tantos puntos por el tipo de crítico, creo que hasta subí nivel y todo, ya que no, no morí ese día. Una victoria agridulce, pero victoria al fin y al cabo.

martes, 5 de noviembre de 2013

Día 5: ¿Qué Jornadas recuerdas con más cariño?

Las Jornadas de rol que recuerdo con más cariño son las que organicé junto con la asociación en la que estaba de aquella, La Cofradía de Aventureros, allá por el 2002. Las primeras propias de una asociación avilesina en cuanto a rol, porque las primeras que recuerdo en Avilés fueron las Esencia, que no se si fueron en el 99, el 2000 o el 2001.
Mis primeras Jornadas Roleras

Unas Jornadas ambiciosas por aquel entonces, discretas, pero hechas con muchas ganas. No sólo hubo rol en ellas, hubo Blood Bowl, hubo el juego de cartas Take Your Daughter to the Slaughter, y no me pregunteis a qué juegos de rol se jugó porque no lo recuerdo, pero hubo unos cuantos. Se cometieron muchos fallos en esas Jornadas viendo a día de hoy y en perspectiva hacia el pasado, pero teniendo en cuenta que eran nuestras primeras jornadas y obviando los fallos de principiantes yo las consideraría un éxito ya que estoy seguro de que unos cuantos chiquillos de los que acudieron se iniciaron en esto del rol o algún que otro juego de mesa "friki" gracias a estas jornadas.

Recuerdo otras iniciativas que aunque no eran necesariamente Jornadas al uso, sí que tuvieron su alcance y aceptación entre la muchachada. Aquí en Avilés hace años había una alternativa al salir de fiesta los viernes y sábados por la noche, "Abierto hasta el Amanecer" se llamaba, e inluía alternativas lúdicas que se realizaban en polideportivos y centros culturales por todo Avilés, concretamente recuerdo las del Centro Sociocultural de los Canapés, sito a la entrada de Avilés. A día de hoy sigue existiendo esa alternativa si no me equivoco, aunque no sé si se llama igual o si incluye el rol como parte de sus opciones de ocio alternativo.

Recuerdo esas noches con cariño porque se organizó un vivo de Vampiro La Mascarada incluso (Teatro de la Mente para los más puristas), en el que participé como jugador, un infiltrado Lasombra entre la Camarilla del lugar, casi consigo mi objetivo aunque al final tuve que salir huyendo de una horda de Camarillas ansiosos por asesinarme o diabolizarme, pero solo para luchar otro día, bueno, que me voy por las ramas. Las jornadas en sí estaban muy bien porque incluían un taller de rol para enseñar a los chavales lo que era este hobby y tenían bastante aceptación, recuerdo incluso padres interesándose por estos juegos y buscando una respuesta menos amarillista que la que daban los medios, aunque por desgracia había bastantes ejemplares de rolero por allí que vistos desde fuera daban una impresión equivocada de este hobby, una pena que vivamos en esta sociedad de apariencias, máscaras y prejuicios, pero es lo que toca y es otro tema completamente diferente a tratar en un foro completamente distinto.

También recuerdo haber acudido a esas mismas jornadas "Abierto hasta el Amanecer" en el barrio de la Luz un par de veces, en una de las cuales tuve la oportunidad de iniciar a dos jóvenes chiquillas de por aquel entonces 13 años que se sentaron con cierta curiosidad y ese nerviosismo que incluía comentarios del estilo "¿Qué frikada es esta?" no muy convencidas de haberse sentado a probar, que al poco de empezar pasaron de tomárselo a broma a prestar algo más de atención, estoy seguro de que no acabaron sus dias como roleras de provecho pero al menos les quedará el recuerdo de una noche anecdótica probando algo diferente a lo habitual, aún a día de hoy veo a una de ellas de cuando en cuando, yo la recuerdo bien y ella siempre me mira con esa mirada de "ese chico me suena, ¿de qué lo conozco?", qué cosas tiene este mundillo, tan marginal, dirían algunos.

lunes, 4 de noviembre de 2013

El Desafío de los 30 Días

Creo que era indispensable esta entrada, debía haberla publicado antes pero por algún azar del destino se me pasó. Lo correcto y respetuoso es citar las fuentes y agradecer, asi que voy a ello.

Me he apuntado a este Desafío de los 30 días porque tenía ganas de empezar a escribir de forma más habitual y un blog es un buen comienzo, porque tenía ganas de coger ritmo de escritura y porque necesitaba algo que me obligara a escribir un poco cada día. Ha sido la motivación perfecta conocer este desafío, desde aquí se lo agradezco a Starkmad de Crónicas de Taslar por darme a conocer este desafío y sin querer, ponerme en el rumbo para encontrar el empujoncito necesario para escribir por fin en un blog, sin saberlo ha creado un monstruo, desde aquí le envío un saludo.

Día 4: ¿Cuál ha sido el mejor Máster/Narrador que has tenido?

Una pregunta muy interesante y difícil de responder, no hay baremo ni sugerencias para valorarlo, entiendo así que cada cual sigue su propio criterio. En mi caso, sea por mi naturaleza o por parte de los trabajos que he tenido, tiendo a ser bastante analítico cuando valoro algo, intento abarcar diferentes características y hacer un balance general de las mismas, y siempre intento separar mi opinión personal y hacer un balance objetivo.

Me estoy yendo por las ramas. El mejor máster que he tenido ha sido uno que mi grupo más antiguo conoce y que todos compartimos como el mejor que hemos tenido. Es un muchacho con unas dotes para la narración, en mi humilde juicio, bastante considerables, y no sólo por la capacidad de descripción de escenas, lugares y personajes, sino por la manera de meterse en su papel de máster y hacer que tú como jugador vivas el mundo de juego, no que lo veas desde fuera a través de un cristal, sino que sientas la suciedad bajo tus uñas, el polvo de tus ropas, el dolor de tus heridas, la boca seca tras la larga caminata y un largo etcétera de detalles que lo hacen único en su especie. La forma de llevar a los PNJs, los tonos de voz, el lenguaje corporal, los tics, todas esas particularidades que hacen que PNJs memorables se conviertan en entrañables, queridos y recordados tiempo y tiempo después, es lo que mejor se le dió siempre, la interpretación de PNJs, y eso que el resto de labor de máster se le daba notablemente bien.

Sí, he hablado en pasado porque este muchacho dejó este hobby, imagino que por razones del día a día y la vida adulta, y es ciertamente una pena, porque como él hay pocos realmente, no es que me vanaglorie de conocer a una cantidad enorme de másters/narradores pero a lo largo de mi vida como rolero he conocido a unos cuantos muy variados y puedo decir, en base a la experiencia que he tenido, que he conocido a pocos como él, algunos que se le acercaban en algún aspecto, pero jamás tan completos, que recuerde.
"¡Crítico!" gritabas con entusiasmo,
no digamos ya si encima sacabas 100 TSM...
Su juego predilecto fue el Señor de los Anillos, el MERP de Iron Crown Enterprises, el de los críticos que cambiaban un combate de derrota a victoria, o viceversa, en cosa de segundos. Aunque empezó con Paranoia, y se le daba francamente bien, no es que haya conocido a muchos másters de Paranoia, y creo que es por una buena razón, hay que ser muy buen máster y estar un poco loco para hacer que una partida de Paranoia funcione bien y sea divertida a raudales, al menos el Paranoia con el que yo me inicié (el de ésta entrada).

Aún a dia de hoy confieso que cada vez que recuerdo las partidas me corroe la melancolía, una pena que el rol haya perdido a semejante máster.

Dia 3: Juego más Odiado

Siento no haber podido publicar ayer esta entrada por un poco, me ha sido imposible, espero que no se note mucho.

El tercer día de este desafío toca un tema visceral, porque el odio no es racional. Si lo analizamos un poco entenderemos que el odio, por sí mismo, no posee argumentos que lo defiendan, y como sentimiento que es, no puede juzgarse bajo la lupa del raciocinio porque no pertenece a tal campo. Entiendo que criticar a alguien por odiar algo o intentar argumentar en contra es bajar al mismo nivel, ya que si odiar no es racional (al menos, generalmente), no se puede argumentar contra algo así de forma racional.

Por otro lado quiero decir que es difícil odiar un juego, se puede odiar su ambientación, su sistema, su redacción, pero todo el conjunto es algo difícil, máxime si antes no se ha jugado. Hay que haber amado para poder odiar, por decirlo de alguna manera y tomándome una licencia poética, hay que haber jugado para poder "odiar" un juego.

Aclarado esto, paso a desarrollar el tema del desafío: En mi caso son los juegos de tono humorístico en general. No por su ambientación ni su sistema, entiendo que tienen su cabida y razón de ser, pero en lo personal no me van especialmente y no suele gustarme cómo los enfoca la gente porque caen en la risa fácil, que no es mala, pero como el odio, los gustos son algo muy subjetivo y personal, con lo que los "odio" por eso mismo, porque no me va en exceso el humor en los juegos de rol. Para concretar un juego nombraré Fanhunter, con mis más sinceras disculpas a Cels Piñol, que es un autor con años de sobra a sus espaldas como para ser más que simplemente bueno en lo suyo, pero la objetividad a la hora de valorar algo no entra necesariamente en conflicto con la opinión personal.
Despropósito para algunos,
leyenda viva del rol patrio para otros.
Fanhunter fue uno de mis primeros juegos como jugador, me cogió joven, y gasté unos meses de mi vida en su disfrute, porque en su momento lo disfruté, hasta que me di cuenta de que no me aportaba nada que de verdad me divirtiera, era una escena absurda tras otra, y habrá gente a la que le gustará, pero yo no necesito un juego meramente humorístico para buscar la risa en un juego de rol. Se dan situaciones de ese tipo por sí solas en cualquier mesa de juego, de manera mucho menos forzada, a mi juicio, y que se convierten en anécdotas para recordar en conversaciones posteriores. En la sesión rolera de hoy salieron unas cuantas anécdotas graciosas sobre situaciones desternillantes en diferentes juegos.

Esperemos que los "Dioses del Rol", sean quienes sean y estén donde estén (Gygax, Arneson, y tantos otros) me perdonen.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Día 2: Juego Favorito

El segundo día de este desafío se presenta complicado. ¿Cómo decidir un solo juego para un rolero que ama su hobby? Es casi como pedirle a un padre que diga cuál de sus hijos es su favorito.

Aún con eso, me lanzo a la piscina y elegiré uno solo aún a riesgo de que el resto se celen. Warhammer Fantasía, en su primera edición. Expondré mis razones:

Sencillez:  Es un juego al que se le coge el tranquillo enseguida a pesar de la extensión del manual, lo básico del sistema es simple y permite mucha modularidad añadiendo o deshaciéndote de cosas al gusto sin que desequilibre el juego, algo que me encanta.

Trasfondo: Pocos trasfondos y mundos hay a la par de Warhammer. Tiene una historia muy extensa y detallada, al mismo tiempo que gran variedad de opciones de aventura, casi podría decírse que este juego es infinito.

Retroalimentación: Usa las razas clásicas de fantasía y además añade otras tantas que convierte él mismo en clásicas de forma automática haciéndolas encuadrar en el mundo sin ningún problema. Puedes jugar con humanos del imperio combatiendo el caos que les asola, a flipadas como un grupo de enanos del caos con un poco de imaginación o buscando por internet la adaptación de esta raza. Todo eso no es difícil si tenemos en cuenta que posee un primo que se dedica a la estrategia de figuritas y del que se alimenta.

El primo lejano, crudo, feo y sucio de D&D
Es un juego que recomiendo jugar a todo rolero, pese a todas sus taras y defectos vale la pena. Desde mi punto de vista fue innovador en su tiempo al evitar el sistema de niveles y creando las carreras, que abría un abanico de posibilidades pudiendo cambiar de carrera siguiendo unas salidas que daba con bastante coherencia o a una completamente distinta a un alto coste, pero lo permitía sin perder lo ya aprendido y con mucha más versatilidad que otros juegos. Digamos que hacía parecer el cambio más natural y fluido.

Con la pantalla, bastante evocadora por cierto, traía un apéndice que incluía unas reglas de críticos bastante cucas y majas, no sé si bebiendo de las míticas tablas de Rolemaster o no, pero que muy curiosonas. No dieron juego esas tablas a las partidas ni nada, la de risas que nos echamos.

Por último decir que recuerdo grandísimas partidas a este juego, y grandísimos personajes, uno en especial que destaca por encima de los demás y que marcó que ese jugador nombrara a muchos otros personajes de otros juegos con el mismo nombre o derivados, Axhar, un bárbaro que empezó siendo un simple aventurero y acabó convirtiéndose en un paladín del caos y retando a los mismos dioses con un arma capaz de derrotarlos, una campaña épica y la más larga que jamás dirigí o escribí de mi mano, que su nombre pase a la leyenda a través de este blog, algún día dedicaré una entrada entera a semejante personaje y sus compañeros en honor a su leyenda.








viernes, 1 de noviembre de 2013

Día 1: ¿Cómo comenzaste con los Juegos de Rol?

La respuesta a esa pregunta es curiosa, porque empecé con Paranoia en esto del rol. Pero ya que vamos a contar una historia, mejor empezar por el principio.

Corría el año 1989 aproximadamente, por aquella época yo estaba en el colegio y como todo niño que se precie jugaba a lo que todos hemos jugado alguna vez, indios y vaqueros, policias y ladrones y todo ese tipo de juegos que se desarrollaban en los recreos que ya eran juegos de rol per se.

En nuestro grupo, ya entonces (rondando los 7 años) eramos unos "frikis" de mucho cuidado, nos montábamos nuestras propias historias en el recreo en base a los cuentos que leíamos o nos leían nuestros padres y las series que veíamos en la tele (Dragones y Mazmorras entre otras). Había muchas ganas e imaginación y enseguida se nos quedó corto el decidir quién ganaba una pelea ficticia, o discusión entre nuestros personajes favoritos y empezamos a crear nuestras reglas no escritas de cómo debíamos solucionar esos problemas.

Más adelante, ya con 10 u 11 años un amigo me invitó una tarde como tantas otras a su casa para jugar a la consola, pero ese día fue diferente, ese dia me sentó en el comedor de su casa y me enseñó este mundo que es el del rol. Aún recuerdo detalles, recuerdo la cocina vieja con los fogones, las paredes deslucidas y la nevera sonando de fondo. Entonces sacó un libro de una carpeta, el libro rezaba en su parte superior "Paranoia" con letras amarillas y grandes, mostraba una gran pantalla de ordenador con un ojo mientras un hombre despreocupado y silbando vestido con un mono rojo caminaba por un pasillo mientras otros hombres con cara sonriente, le atacaban con diversas armas o esperaban acechantes a que llegara a la sala en la que finalizaba el pasillo. Aquello parecía un poco locura, no sabía de qué iba ni qué pretendía mi amigo, aunque pronto me lo explicaría.

Educativo y pedagógico como él solo...

Resultaba que aquel libro era un juego de rol, eso a lo que llevábamos jugando durante todos los recreos tenía una versión en papel, con sus dibujos, sus explicaciones y sus reglas, el chaval ya nos había contado cómo eran aquellos juegos pero esta era la primera vez que a mi me enseñaba uno. Ahora, antes de seguir, os pediría por favor que hicierais una pausa y tomárais conciencia de la situación, un niño de 10 u 11 años conociéndo el rol a través de un juego como Paranoia, que para los que lo conozcais ya sabeis cómo es, y para los que no os lo resumo. Un juego que toma como premisa que eres un ejecutor al servicio de un ordenador loco que quiere eliminar a la amenaza mutante, comunista y de las sociedades secretas de su complejo subterráneo tras una guerra nuclear, ah, cabe decir que por supuesto tu personaje es mutante y pertenece a una sociedad secreta, así, sin paños calientes ni nada. Prefiero no entrar en el tema de que el complejo subterráneo lo controla un ordenador loco ni todo el sistema de puñaladas traperas entre jugadores que rigen este maravilloso juego.

"Gracias por su Colaboración Ciudadano...
¿Qué me estaba diciendo querido Esclarecedor?"


Con este panorama empezamos a jugar mi primera partida. Era yo sólo como jugador y él como máster. La partida, si nos limitamos a juzgarla a términos de fidelidad al juego, fue un completo desastre, el Complejo Alfa, dónde se desarrolla el juego, era una especie de ciudad abovedada donde había paseos con plantas y hasta una playa, donde por cierto, acabaron mis gloriosos días como Esclarecedor al servicio del Ordenador. Pero si la observamos desde el prisma de un niño de 10 años, era como abrir la puerta a un mundo nuevo, completamente diferente y distinto, un mundo lleno de posibilidades.

"El Ordenador es tu Amigo, Ciudadano."
A lo largo de las semanas de ese maravilloso comienzo de verano me mostró otros magníficos y fantásticos mundos, algunos de creación propia, otros más profesionales como el propio Paranoia. Incluso, poco después, fuí con él a comprar mi primer juego de rol, Star Wars D6, aunque eso ya es otra historia.

Os podeis imaginar hasta que punto me marcó semejante comienzo rolero, no es que me volviera majara ni nada parecido, aunque algunos amigos dirían lo contrario, pero los comienzos siempre marcan.

Y recordad, el Ordenador es vuestro Amigo.